viernes, 4 de noviembre de 2011

4.

-Es una pena.-suspiró ella, acariciando la tripa desnuda de Daniel.
-¿El qué?-se interesó él, mirándola con curiosidad.
-Que me mientas. Que para ti sólo sea un polvo y que mañana no vayas a estar en mi cama cuando me despierte. Eso es una pena.-replicó ella, sin dejar de acariciarle.

No hay comentarios:

Publicar un comentario