viernes, 4 de noviembre de 2011

3.

Por fin lo entendí. Que la vida no está hecha para ser feliz. Que las cosas que te pasan no es raro que te las calles. Que mil veces te pasará lo de confiar en alguien que al final te hará daño. Pero, a pesar de todo, tienes que fingir esa sonrisa que, día a día, te hace hundirte más en tu propio dolor. Irónico,¿no? Tienes que sonreír cuando lo lógico sería llorar pidiendo ayuda. Así es el ser humano, extraño, introvertido, débil. Oh, wait. Así soy yo, no el ser humano.

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