Y entonces se dio cuenta de que había tres voces en su cabeza. La primera le gritaba:
“Vamos, hazlo, vuelve a cortarte. Sabes dónde guardas la cuchilla.”
La segunda, rogaba:
“No lo hagas. Llevas mucho tiempo sin cortarte, no lo jodas.”
La tercera, sólo repetía:
“Puta loca, suicídate ya.”

No hay comentarios:
Publicar un comentario